lunes, 8 de junio de 2009

Necesitándote comienzo

Hoy te necesito más que siempre, me siento debilitado y vulnerable. Siento que te necesito desesperadamente. Necesito de la fe que me permita mirar a mi alrededor como sí todos tus anhelos para mi vida estuvieran ya consumados. Necesito mirar a tu rostro y deleitarme en la pureza de tus ojos. Necesito entender que todo te pertenece, que todo, absolutamente todo es tuyo. Necesito aprender que todo ocurre para mi bien, porque te amo. Tú no escatimas esfuerzo para formar mi carácter y mi corazón de siervo. Necesito adorarte, alabarte y exaltarte con un sacrificio vivo de mi mismo, muriéndome completamente y extrapolando mi necesidad para poder como ves tú. Necesito amar a todos mis hermanos, con la entrega y la total disposición que tienes tú de acercarnos a tu presencia. Ahora no necesito más que mi corazón, mi mente y mi vida, y el regalo de tú Espíritu para agradecerte por tu eterno amor y fidelidad. Gracias Señor Dios por tú infinita justicia, por tu misericordia y tu gracia eternas en Cristo Jesús. Amén.